El próximo viernes sería tu cumpleaños nº 32. Ese día voy a
estar en Perú, lejos, pero sé que me voy a acordar de vos como me acuerdo todos
los días. Cuando esté en Machu Picchu sé que te voy a sentir, de alguna manera.
Ayer hablábamos con un amigo que perdió a su tío por un
cáncer, de cómo cuando alguien muere las cosas que más te recuerdan a esa
persona, lo más importante, entra en una cajita. Fotos, notas, cuadernos, un
juguete, su taza preferida, CD´s, películas, libros. Hay algo desolador en eso,
uno piensa ¿esto es lo que quedó de él? Lo que queda es otra cosa. Son los
recuerdos a los que te remiten esas pocas cosas materiales. Una canción, un
perfume, unas palabras en un papelito manchado, miradas capturadas por
una cámara en el momento justo. Momentos, que son lo que importa en definitiva.
Eso, que parece tan
obvio, es algo que no solemos ver.
Aunque para mi el tiempo pase distinto, todavía no pasaron dos meses desde que
Fer se fue. Siento que crecí muchísimo en este tiempo. Me decidí a hacer lo
posible para disfrutar y generar esos momentos que valen la pena. Voy a empezar
por el viaje, y después vemos.

